COLUMNA DE OPINIÓN

El punto ciego de los activos alternativos

Erwin Guillermo Hansen Silva

  • Ph.D. in Finance, University of Manchester, Manchester, Inglaterra
  • Master in Sciences Economics, University of Texas at Austin, Austin, USA
  • Ingeniero Comercial, Universidad de Chile, Santiago, Chile

Profesor Departamento de Administración.
Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile.

 

La opacidad de mercados que no son públicos requerirá de notables esfuerzos de transparencia. También hay que desmitificar el factor de "diversificación de cartera" asociado a estos instrumentos.

 

Erwin Hansen Profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile

 

Desde noviembre del 2017 las AFP están autorizadas a invertir en los denominados “Activos Alternativos”, es decir, activos “distintos” a la más tradicional renta fija (bonos) y renta variable (acciones). Entre estos activos alternativos se encuentran los activos inmobiliarios, el private equity, los commodities, entre otros. Esta clase de activos es llamativa porque se ha venido incorporando crecientemente en el tiempo en el portafolio de inversionistas institucionales y de fondos de pensiones en el exterior. En promedio, el portafolio de fondos de pensiones en países desarrollados ha pasado de tener un 4% invertido en este tipo de activos hacia fines de los 90's, a cerca de un 20% hoy. Sin embargo, dado que estos instrumentos mayoritariamente se transan en mercados privados, es más difícil cuantificar el premio que ofrecen y los niveles de riesgo asociados.

 

Esta opacidad requerirá de notables esfuerzos de transparencia de parte del regulador y de las administradoras. Pero, además, habrá que despejar un mito relevante que se ocupa en la industria financiera para vender estos instrumentos: su supuesto valor en la diversificación de cartera.

 

Precisamente, desde un punto de vista teórico, la inclusión de este tipo de activos en el set de inversión de las AFP se justifica por las ganancias potenciales asociadas a una mejor diversificación del portafolio. Estas ganancias serán mayores en la medida que esta clase de activos tenga baja correlación con los activos tradicionales. Cabe entonces preguntarse si efectivamente la correlación ha sido particularmente baja. Si bien es cierto que es muy difícil dar una respuesta definitiva dado que no tenemos información de las transacciones de estos activos en los mercados privados, podemos hacer el ejercicio imperfecto de cuantificar la correlación entre un índice accionario global (MCSI Global) y un índice de activos inmobiliarios (REITs) transado en mercados públicos como proxy de activo alternativo.

 

Lo que se observa es que esta correlación no es particularmente baja. En el período 2000 a 2018 esta fue 0.61, muy superior a la correlación entre el índice accionario y un índice de bonos corporativos investment grade (BofA), por ejemplo, que fue de 0.22. Esta correlación se ha incrementado en el tiempo, pasando a un 0.71 en el período post crisis (2009-2018). También se observa un aumento en las correlaciones entre clases de activos en períodos de crisis, lo que no sorprende, dado que este fenómeno está bien documentado en la literatura. Es justamente, este aumento en las correlaciones en períodos de alta volatilidad lo que reduce las ganancias asociadas a la diversificación.

 

¿Es posible que, pese a los niveles observados de correlación histórica, hubiese sido rentable para una AFP haber empezado a invertir en esta clase de activos a partir de noviembre 2017? La respuesta es sí. Pese a las limitaciones en la información disponible, podemos aproximar una respuesta a esta pregunta comparando el desempeño de un portafolio que invierte 60/40 en renta fija y renta variable, respectivamente, versus uno en que se invierte 55/35/10, para el periodo diciembre 2017 a septiembre 2018.

 

Lo que se observa es que el portafolio que incluye activos alternativos rentó un 3% menos que aquel que no los incluye, pero su nivel de riesgo cayó en 12%, lo que se tradujo en un aumento del ratio de Sharpe de 14%. A esto se sumaría el ahorro asociado a los menores costos de intermediación financiero debido al hecho de poder invertir de manera directa en estos activos.

 

Los alternativos son una clase de activos atractiva para ser incorporados en el portafolio de las AFP dado que generan mejores retornos ajustados por riesgo. Sin embargo, este desempeño no se explicaría por menores correlaciones con los activos tradicionales. Probablemente es el premio por liquidez.

 

Todo esto, quizás, explica el hecho de que las AFP, a la fecha, prácticamente no han invertido en este tipo de activos directamente pese al cambio regulatorio.

 

Sin embargo, la tendencia internacional es clara: todos los grandes fondos de pensiones están invirtiendo en estos activos. En Japón, por ejemplo, el 17% de su cartera está ellos. Por lo tanto, si bien vamos navegando un poco a ciegas, todos navegamos para el mismo lado. Pero claramente habrá que poner más esfuerzo en transparencia sobre los tipos de activos, sus características, costos, etc. El tema de los costos es muy relevante, pues surgirán algunos intermediarios financieros buscando aprovechar esta opacidad para cobrar más. Ese es uno de los mayores riesgos para las AFP.

 

Fuente: http://www.elmercurio.com/Inversiones/Noticias/Columnas/2018/10/26/El-punto-ciego-de-los-activos-alternativos.aspx

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