
Académico FEN Gabriel Weintraub: la IA puede reducir los tiempos de tramitación de permisos de inversión
El académico del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile integra la mesa de expertos convocada por la Oficina de Autorizaciones Sectoriales e Inversión (OASI) del Ministerio de Economía para evaluar la aplicación de inteligencia artificial en la revisión de permisos, un proceso que hoy toma en promedio 6,6 años.
Obtener los permisos de un proyecto de inversión en Chile toma en promedio 6,6 años. Según el diagnóstico de la Oficina de Autorizaciones Sectoriales e Inversión (OASI), dependiente de la Subsecretaría de Economía que encabeza Pablo Eguiguren, buena parte de ese plazo no corresponde a análisis técnico, sino a tiempos muertos administrativos: revisiones de completitud, ciclos de observaciones y subsanaciones, y coordinación entre servicios fragmentados.
Frente a ese escenario, la OASI desarrolla desde hace cuatro meses un modelo piloto de inteligencia artificial junto a la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas. El proyecto, todavía en etapa de implementación, busca agilizar la admisibilidad de solicitudes de concesiones marítimas.
En paralelo, la Oficina conformó una mesa de expertos en IA aplicada a permisos, que ya suma cuatro tres sesiones de trabajo con representantes de la academia, el emprendimiento y la tecnología. Su objetivo es definir los criterios y estándares que permitan escalar esta tecnología a otros servicios críticos para la inversión. «Se trata de una colaboración público-privada con expertos líderes en IA para acelerar la modernización de permisos», explicó el subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler.
Gabriel Weintraub, profesor titular del Departamento de Administración de la FEN, es uno de los integrantes de esa mesa. El académico cuenta con trayectoria en la aplicación de inteligencia artificial y ciencia de datos a procesos del Estado: es coautor, junto a otros investigadores —entre ellos Marcelo Olivares, también profesor titular de la FEN—, del paper «Saving Millions in Government Procurement Through Data Science and Market Design», desarrollado junto a ChileCompra, que logró una reducción de 8% en los precios transaccionales, equivalente a ahorros de decenas de millones de dólares anuales para el estado, mediante el rediseño de los catálogos de compra pública con ciencia de datos.
Weintraub explica “La oportunidad de usar IA para mejorar procesos regulatorios complejos en Chile es enorme y podría traducirse en mayor productividad, inversión y crecimiento. Pero la tecnología por sí sola no basta: el desafío es también rediseñar los procesos e identificar las condiciones necesarias para una implementación exitosa”.
El académico plantea además una razón de urgencia: «Los titulares ya están usando IA para producir estos expedientes, y si el sector privado automatiza la generación de documentos mientras el Estado no automatiza la revisión, la asimetría se agranda sola».
Los resguardos
Weintraub es enfático respecto de los límites que debe tener el uso de IA en decisiones del Estado: «La IA debe asistir la revisión, no decidir: la responsabilidad del acto administrativo tiene que seguir radicada, de forma explícita y trazable, en un funcionario».
De ahí se desprenden dos exigencias técnicas: trazabilidad, para que «el revisor pueda verificar rápidamente» cada resultado, y validación previa a escalar cualquier solución, «midiendo tasas de error contra un estándar experto» y distinguiendo falsos positivos de falsos negativos. A eso se suman la gobernanza de datos y la seguridad de la información.
El camino, sostiene, debe ser gradual: «Partir por casos de uso de alto volumen y bajo riesgo, medir con rigor y recién entonces escalar, que es precisamente lo que está trabajando la mesa».




