
Economía circular en América Latina: estudio destaca el rol de las presiones institucionales en su adopción
La implementación de la economía circular en empresas latinoamericanas no responde exclusivamente a decisiones estratégicas internas ni a capacidades organizacionales previamente desarrolladas. Así lo sugiere una investigación presentada en el Departamento de Administración FEN UCHILE, la cual concluye que son las condiciones del entorno, particularmente las denominadas presiones institucionales, las que juegan un rol determinante en la adopción de prácticas sostenibles en la región.
Las presiones institucionales corresponden a los distintos tipos de influencias externas que enfrentan las organizaciones, tales como regulaciones gubernamentales, normas sociales o prácticas dominantes en la industria, que orientan o condicionan su comportamiento.
En el marco del Seminario Académico “Demystifying Circular Economy Implementation: Evidence from a Large-Scale Survey of Latin American Firms”, organizado por el Departamento de Administración FEN UCHILE, el académico Tomás Santa María (FEN UDD) presentó las principales conclusiones del estudio. Este se basa en una data empírica proveniente de más de mil empresas latinoamericanas y busca identificar los factores que explican la adopción de la economía circular en contextos de economías emergentes.
Uno de los hallazgos más relevantes cuestiona una idea ampliamente extendida en la literatura: que las capacidades dinámicas de las empresas constituyen el principal motor para la adopción de prácticas sostenibles. Este concepto hace referencia a la habilidad organizacional para adaptarse a entornos cambiantes, reconfigurando recursos y procesos de manera continua. Pero, los resultados muestran que, al considerar simultáneamente las presiones del entorno y las barreras existentes, estas capacidades no tienen un efecto independiente significativo en la implementación de la economía circular.
Una jerarquía de presiones distinta
El estudio identifica una configuración particular en la jerarquía de presiones institucionales que inciden en las decisiones empresariales. A diferencia de lo observado en economías desarrolladas, en América Latina predominan las presiones miméticas, es decir, aquellas que llevan a las empresas a imitar prácticas de otras organizaciones percibidas como exitosas o legítimas. Estas son seguidas por las presiones regulatorias (asociadas a leyes y normativas formales) y, en tercer lugar, por las presiones normativas (vinculadas a estándares profesionales y expectativas sociales compartidas).
En este contexto, las presiones de mercado, como la demanda de consumidores por productos sostenibles, aparecen como un factor débil o prácticamente ausente. Esto sugiere que la adopción de la economía circular no está siendo impulsada de manera significativa por incentivos competitivos o preferencias del consumidor.
Este fenómeno puede explicarse, en parte, por la ambigüedad conceptual que aún rodea la economía circular en la región. Frente a esta incertidumbre, las empresas tienden a replicar prácticas de actores más visibles, como multinacionales o firmas exportadoras, en un proceso de búsqueda de legitimidad. A ello se suma la baja intensidad de la demanda por productos sostenibles en mercados industriales, lo que limita el rol del mercado como motor de transformación.
Barreras que condicionan la implementación
El estudio también analiza las principales barreras que enfrentan las empresas al adoptar prácticas de economía circular. Entre ellas destacan las dificultades de coordinación en la cadena de suministro, es decir, la articulación eficiente entre proveedores, productores y distribuidores, las restricciones financieras y ciertos obstáculos regulatorios que dificultan la innovación en modelos de negocio.
No obstante, uno de los aportes más significativos es que estas barreras no operan de forma aislada. A partir del análisis de datos, se observa que las presiones institucionales pueden actuar como un mecanismo de amortiguación, reduciendo el impacto negativo de estas limitaciones. En términos generales, cuando las empresas enfrentan mayores exigencias o expectativas externas, tienden a sostener sus esfuerzos de implementación, incluso en contextos adversos.
Un fenómeno condicionado por el entorno
Desde una perspectiva teórica, los resultados invitan a analizar los modelos tradicionales de adopción de la economía circular. Más que un proceso impulsado exclusivamente por la eficiencia interna o la innovación, la evidencia sugiere que, en economías emergentes, este fenómeno responde en gran medida a dinámicas de legitimidad organizacional. Este concepto alude a la necesidad de las empresas de alinearse con las expectativas del entorno para ser percibidas como válidas, confiables o apropiadas dentro de su contexto.
En este sentido, la adopción de la economía circular no solo busca generar ventajas competitivas, sino también asegurar coherencia con normas sociales, regulatorias y culturales. Así, se configura como un proceso profundamente influido por factores externos, donde el entorno institucional juega un rol central en orientar las decisiones empresariales.


















