
El aprendizaje social de alta fidelidad redefine cómo se construye la cultura organizacional
En el seminario académico “High-Fidelity Social Learning”, organizado por el Departamento de Administración de la FEN UChile y presentado por el académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Joaquín Poblete, se abordó un mecanismo clave para comprender el funcionamiento de las organizaciones: la imitación de alta fidelidad como base en la construcción de sus culturas y dinámicas internas.
En este contexto, el académico plantea una pregunta central para la comprensión del comportamiento organizacional: ¿hasta qué punto las personas replican, de manera fiel, las conductas que observan en su entorno, incluyendo tanto buenas como malas prácticas?
El análisis presentado propone un cambio de paradigma en la comprensión del aprendizaje dentro de las organizaciones. Más allá de la generación individual de conocimiento, Poblete sostiene que gran parte de las capacidades organizacionales se construyen a partir de procesos de imitación social de alta fidelidad.
Cabe destacar que el concepto de high-fidelity social learning refiere a la capacidad de las personas de imitar conductas, decisiones y prácticas con un alto grado de precisión, replicando de manera prácticamente literal tanto los aciertos como los errores, sesgos y formas de actuar presentes en su entorno. En este sentido, el aprendizaje organizacional no es neutro, sino que opera como un mecanismo que reproduce, casi sin distorsión, aquello que observa.
Desde esta perspectiva, la imitación de alta fidelidad se convierte en un factor clave para comprender cómo se forman y consolidan las culturas organizacionales. Las prácticas, normas y comportamientos no se difunden únicamente por instrucción formal, sino a través de procesos de observación e imitación que, al operar con alta precisión, refuerzan patrones culturales en el tiempo.
Uno de los principales hallazgos expuestos indica que este tipo de aprendizaje no ocurre de manera homogénea, sino que está fuertemente condicionado por el sentido de pertenencia. Las personas tienden a imitar con mayor precisión cuando perciben que forman parte de una misma organización o comunidad, lo que intensifica la reproducción de prácticas (tanto positivas como negativas) al interior de las organizaciones.
En este contexto, el especialista abordó una de las tensiones clásicas en la teoría del aprendizaje: la aparente ineficiencia del aprendizaje social frente al aprendizaje individual, conocida como la “paradoja de Rogers”. Sin embargo, el análisis presentado demuestra que, en entornos organizacionales, el aprendizaje social no solo resuelve esta paradoja, sino que se convierte en un mecanismo altamente eficiente para la difusión de prácticas, precisamente debido a su capacidad de replicación fiel.
Asimismo, el académico profundizó en evidencia empírica proveniente de estudios organizacionales, donde se observa que el conocimiento se transfiere con mayor facilidad dentro de una misma firma que entre distintas organizaciones. Las prácticas de gestión y desempeño tienden a difundirse entre unidades que comparten identidad organizacional, incluso cuando están geográficamente distantes, mientras que la transferencia entre organizaciones es significativamente más limitada.
Para sustentar estos planteamientos, el estudio incorpora evidencia experimental. En un primer experimento, se analizó cómo individuos ajustan sus decisiones al recibir información proveniente de distintos grupos, evidenciando que la pertenencia institucional influye significativamente en la disposición a imitar y en la precisión de dicha imitación. En un segundo experimento, aún en desarrollo, se midió el grado de mimetización en discursos utilizando herramientas avanzadas de procesamiento de lenguaje, confirmando que los niveles de imitación aumentan cuando los individuos se identifican con la organización de origen del mensaje.
A partir de estos resultados, el análisis sugiere que uno de los principales desafíos para las organizaciones no radica únicamente en generar conocimiento, sino en comprender qué prácticas se están replicando y con qué nivel de fidelidad. En este sentido, fortalecer el sentido de pertenencia y la coherencia cultural emerge como una condición estratégica, ya que las organizaciones no solo transmiten lo que declaran, sino también aquello que hacen.




