
Escuchar para comprender: Ciudadanía, tecnología y sentido en tiempos de fragmentación
En un contexto marcado por la polarización social, la desconfianza institucional y la aceleración tecnológica, “Listening Post 2026 / Chile” se constituyó en un espacio de escucha colectiva orientado a comprender los principales desafíos que atraviesan a la sociedad contemporánea.
A lo largo del encuentro se abordaron, de manera integrada, ejes vinculados al debilitamiento de la ciudadanía y la participación democrática, el deterioro del diálogo social, el impacto de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, la desconfianza hacia la política y las instituciones, la incertidumbre global y geopolítica, así como la búsqueda de sentido, ética y responsabilidad en un escenario de creciente fragmentación.
La instancia, organizada por la Red Latinoamericana de Consultoría Socioanalítica, junto al Observatorio de Gestión de Personas FEN U. de Chile y Sintoniza, se realizó el martes 6 de enero de 2026 en la sede de Alta Dirección FEN, en Las Condes. Durante la jornada, se desplegó un ejercicio de escucha profunda que permitió recoger percepciones, inquietudes y tensiones presentes en la experiencia social actual, tanto a nivel individual como colectivo.
Uno de los temas que emergió con mayor fuerza fue la crisis del rol ciudadano. Los participantes expresaron una preocupación transversal por el debilitamiento de la participación cívica, asociada a sentimientos de pasividad, impotencia y delegación de responsabilidades. Esta sensación convive con un deseo latente de incidir, tensionado por la percepción de que la acción individual tiene escaso impacto en contextos altamente polarizados y fragmentados.
Vinculado a ello, se evidenció un marcado deterioro del diálogo social y político. Las conversaciones dieron cuenta de la dificultad para sostener espacios de encuentro genuino, donde la diferencia pueda ser elaborada sin caer en la descalificación del otro. La lógica de posiciones irreconciliables, el cierre de los discursos y la imposibilidad de construir consensos mínimos aparecen como factores que erosionan la convivencia democrática y generan cansancio, desafección y conflicto relacional.
Las redes sociales y los algoritmos fueron identificados como elementos centrales en este proceso, al reforzar las cámaras de eco y los sesgos de confirmación, contribuyendo a la radicalización de posiciones y a una percepción fragmentada de la realidad. Lejos de facilitar el entendimiento, estas dinámicas tienden a profundizar la polarización y dificultan el encuentro entre miradas diversas.
Asimismo, se manifestó una profunda desconfianza hacia la política y las instituciones democráticas, asociada a experiencias de crisis de representación, agendas percibidas como impuestas, falta de accountability y una creciente distancia entre las instituciones y las preocupaciones ciudadanas. En este escenario, se cuestiona la capacidad de la democracia para canalizar intereses colectivos y generar legitimidad social.
El encuentro también abrió un espacio para reflexionar sobre la incertidumbre global y el contexto geopolítico, con referencias a fenómenos como la migración, las tensiones regionales, el liderazgo global y el control de recursos estratégicos, elementos que refuerzan sentimientos de vulnerabilidad, temor y pérdida de control sobre el rumbo colectivo.
La tecnología y la inteligencia artificial ocuparon un lugar relevante en las conversaciones, apareciendo simultáneamente como fuentes de esperanza y de amenaza. Se problematizó su impacto en el pensamiento crítico, las relaciones humanas, el trabajo y la ética organizacional, junto con el riesgo de deshumanización asociado a un uso acrítico, subrayando la necesidad de liderazgos responsables que integren criterios éticos y humanos en los procesos de transformación digital.
Finalmente, emergió la búsqueda de sentido, la espiritualidad y la responsabilidad ética como dimensiones ambivalentes pero necesarias. Mientras para algunos representan una vía de reconexión con lo humano y el cuidado en contextos de fragmentación, para otros aparecen como respuestas insuficientes frente a los desafíos políticos y sociales. En este marco, se destacó que el ejercicio de la ciudadanía y la ética no se limita a los grandes gestos, sino que también se expresa en prácticas cotidianas orientadas al bien común, la colaboración y la construcción de vínculos que fortalezcan el tejido social.










