
Los riesgos psicosociales: la nueva frontera de la salud laboral
Julio César Neffa advirtió en un reciente Seminario Académico sobre el impacto de las transformaciones económicas y tecnológicas en el bienestar mental y social de los trabajadores
En el reciente seminario académico organizado por el Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN UCHILE), el profesor Julio César Neffa, investigador superior del CONICET y académico de la Universidad Nacional de La Plata, analizó los desafíos emergentes que enfrentan las organizaciones frente al aumento de los riesgos psicosociales en el trabajo (RPST), un fenómeno que, según el experto: “ya no puede considerarse marginal, porque compromete la salud física, mental y social de los trabajadores”.
Neffa advirtió que las transformaciones estructurales del empleo -como la digitalización, la tercerización y la intensificación del ritmo laboral- han configurado nuevas formas de riesgo que trascienden la prevención tradicional de accidentes. “Hoy los peligros no están solo en la maquinaria, sino en la organización del trabajo, la precariedad contractual y el debilitamiento de los lazos humanos dentro de las empresas”, explicó.
De la revolución industrial a la era digital: la evolución del riesgo laboral
Durante su exposición, el académico trazó una línea histórica que vincula los actuales RPST con los modelos productivos desde la primera revolución industrial hasta la actual era digital.
Según Neffa, mientras las revoluciones industriales anteriores concentraron los esfuerzos en reducir accidentes físicos, el siglo XXI enfrenta un incremento de las cargas mentales y emocionales derivadas de la financiarización de la economía(concepto que describe cómo las finanzas y los intereses del sector financiero pasan a dominar la economía real, afectando la producción, el empleo y el consumo), junto con la desindustrialización y la expansión de los servicios.
“La automatización, la presión por resultados y la pérdida de estabilidad generan un sufrimiento que no siempre es visible, pero que tiene profundas consecuencias psicológicas y sociales”, señaló.
Seis ejes críticos del riesgo psicosocial
En esta misma línea, el investigador estructuró su análisis en torno a seis ejes fundamentales que permiten comprender cómo las condiciones laborales inciden en la salud de las personas:
- Demandas e intensidad del trabajo: cargas excesivas, plazos estrictos y exposición a ritmos acelerados que dificultan la ejecución segura y consciente de las tareas.
- Exigencias emocionales: necesidad de reprimir o fingir emociones, mantener una “fachada profesional” o lidiar con usuarios agresivos, lo que genera desgaste afectivo.
- Autonomía y control: la pérdida de margen de decisión y la excesiva división técnica del trabajo reducen la creatividad y el sentido de propósito.
- Relaciones sociales: ambientes marcados por el conflicto, el acoso o la falta de reconocimiento producen desmotivación y aislamiento.
- Conflictos éticos: cuando las exigencias laborales chocan con los valores personales o profesionales, emergen sentimientos de frustración o culpa.
- Inseguridad laboral: la precariedad del empleo, la ausencia de carrera profesional y la amenaza del desempleo actúan como fuentes permanentes de estrés y ansiedad.
Neffa destacó que los riesgos psicosociales son “multidimensionales”, pues surgen de la interacción entre las condiciones económicas, la organización del trabajo y las relaciones humanas. Por ello, afirmó que su abordaje requiere un enfoque interdisciplinario que involucre a economistas, psicólogos, sociólogos y expertos en gestión de personas.
Hacia una gestión del trabajo más humana
Al cierre de su presentación, el académico llamó a las instituciones públicas y privadas a incorporar políticas de prevención y acompañamiento que reconozcan la dimensión emocional del trabajo: “El bienestar laboral no puede reducirse a la ergonomía o a la prevención de accidentes. Necesitamos políticas integrales que consideren la dignidad, la justicia organizacional y el reconocimiento como elementos centrales de la salud laboral”, concluyó.










