
Realidad virtual podría transformar la gestión de las empresas multinacionales al reducir las distancias entre sus equipos
Una investigación presentada por David Schulzmann, de la University of Southern Denmark, analiza cómo las tecnologías inmersivas pueden modificar la forma en que las empresas multinacionales coordinan, integran y gestionan equipos distribuidos en distintos países. El estudio identifica efectos sobre las distancias espacial, jerárquica y cultural, y plantea que la realidad virtual podría favorecer organizaciones más integradas, planas y eficientes.
La expansión de las tecnologías digitales está transformando la manera en que las empresas coordinan sus operaciones a través de las fronteras. En este contexto, la realidad virtual (VR) surge como una herramienta que podría ir más allá de las videoconferencias tradicionales, al generar entornos tridimensionales en los que personas ubicadas en distintos países pueden interactuar mediante avatares, audio espacial y experiencias inmersivas.
Este fue uno de los temas abordados por David Schulzmann, de la University of Southern Denmark, durante el seminario académico “The Impact of Virtual Reality on Global Strategy and Intra-MNE Managerial Effectiveness”, organizado por el Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. La investigación, desarrollada junto a Ulf Andersson, de Mälardalen University, y Peter Buckley, de Alliance Manchester Business School, exploró cómo estas tecnologías pueden modificar la percepción de distancia dentro de las empresas multinacionales (MNEs, por su sigla en inglés) y las implicancias que esto tendría para su gestión.
Las multinacionales enfrentan el desafío de coordinar personas, conocimientos y decisiones entre unidades ubicadas en diferentes países. Si bien las reuniones presenciales permiten fortalecer vínculos y facilitar la transferencia de conocimiento, también implican costos de traslado, alojamiento y tiempo. Frente a ello, la investigación plantea que la realidad virtual podría sustituir parte de la proximidad física por una proximidad virtual, facilitando la interacción entre equipos geográficamente separados.
Tres dimensiones de la distancia
Uno de los principales aportes del estudio es ampliar la idea de distancia dentro de las organizaciones. Para los investigadores, esta no se limita a la separación geográfica, sino que comprende tres dimensiones: espacial, jerárquica y cultural.
La distancia espacial corresponde a la separación física entre las distintas unidades de una organización. Esta puede dificultar el intercambio de conocimientos tácitos, aquellos difíciles de transmitir mediante instrucciones formales, y limitar las interacciones sociales. La realidad virtual podría reducir estas barreras al crear espacios compartidos para reuniones, capacitación, procesos de incorporación y aprendizaje.
La distancia jerárquica, en tanto, se relaciona con la separación entre los distintos niveles de autoridad. Las interacciones inmersivas podrían facilitar el contacto entre líderes y colaboradores y hacer más fluida la transferencia de conocimiento y autoridad. Sin embargo, también surgen nuevos desafíos: la apariencia virtual de un ejecutivo, su avatar y la forma en que se desenvuelve en estos entornos pueden influir en la percepción del liderazgo. Por ello, la adopción de estas herramientas también requiere considerar cómo cambia la experiencia de dirigir y relacionarse con los equipos.
La tercera dimensión es la distancia cultural, asociada a las diferencias de normas, valores y prácticas entre personas de distintos contextos nacionales. En este ámbito, la realidad virtual podría favorecer experiencias de inmersión intercultural, permitiendo a los trabajadores aproximarse de manera más directa a otras culturas. Los investigadores ejemplifican esta posibilidad con experiencias de capacitación vinculadas a festividades como Diwali, que pueden contribuir a comprender mejor otros contextos y reducir fricciones o malentendidos entre colaboradores.
Hacia organizaciones más integradas
Para analizar estos efectos, los autores realizaron un estudio de caso instrumental e inductivo sobre una gran consultora a nivel mundial, de servicios tecnológicos y consultoría que ha incorporado tempranamente tecnologías de realidad virtual, entre ellas, en procesos globales de incorporación de nuevos trabajadores. La investigación combinó entrevistas semiestructuradas realizadas entre junio de 2023 y marzo de 2024 con profesionales de distintas áreas y ubicaciones, junto con información secundaria proveniente de podcasts, videos de capacitación y reportes corporativos.
Los resultados sugieren que la realidad virtual podría contribuir a construir empresas más planas, integradas y efectivas, al reducir los costos asociados a las distancias espacial, jerárquica y cultural. El punto central, sin embargo, no es que la tecnología elimine la distancia, sino que puede reconfigurar la manera en que esta es percibida y gestionada.
Esta perspectiva también abre nuevas preguntas para la gestión estratégica. Si las tecnologías inmersivas reducen los costos de coordinación, monitoreo y transferencia de conocimiento, las empresas podrían encontrar mayores incentivos para desarrollar determinadas actividades internamente, ampliando potencialmente el alcance de sus operaciones.
Los autores advierten, no obstante, que los resultados deben interpretarse con cautela. Al tratarse de un estudio de un solo caso y centrado específicamente en realidad virtual, sus conclusiones no pueden generalizarse automáticamente a todas las empresas o industrias. Futuras investigaciones podrían comparar organizaciones y sectores, estudiar los procesos de adopción en el tiempo e incorporar tecnologías de realidad aumentada y mixta.
Así, la realidad virtual aparece menos como un reemplazo de las interacciones presenciales que como una herramienta capaz de reconfigurar la experiencia de distancia en las organizaciones. Para las empresas multinacionales, esto podría abrir nuevas posibilidades para integrar equipos globales, facilitar el intercambio de conocimiento y fortalecer la colaboración entre personas que, aunque continúen separadas físicamente, podrían sentirse más próximas dentro de un mismo espacio virtual.










